Breve conversación con el primer estudiante de décimo grado que integra un equipo Cuba para asistir a Olimpiada Iberoamericana

Que Melissa Reyes Pérez y Osmani Lázaro Hernández Fiallo, estudiantes del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Eusebio Olivera Rodríguez (Ipvce), hayan conquistado preseas doradas en la Olimpiada Centroamericana y Caribeña de Química 2024, celebrada en Guatemala, no sorprende a los espirituanos.
En fecha muy reciente, también Ernesto Alejandro Barrera Ramírez, del mismo centro, había logrado medalla de bronce en la rigurosa Olimpiada Iberoamericana de esa asignatura, que sometió a prueba conocimientos de casi medio centenar de estudiantes procedentes de 13 naciones, congregados en Costa Rica.
Con la particularidad de ser el primer alumno de décimo grado que integra un equipo Cuba (solo cuatro miembros) para asistir al mencionado certamen, Ernesto ofrece amablemente declaraciones que BOHEMIA reproduce para sus lectores.
“En verdad, mi participación en concursos viene desde que yo estaba en preescolar, cuando asistí a un encuentro de análisis fónico. Luego fui al nacional de Historia, en sexto grado, y al provincial de Matemática un año después, en el que obtuve primer lugar, pero lamentablemente no se celebró el nacional porque llegó la pandemia…
“Por ese tiempo un primo mío me dijo que el profesor de química Agustín Placencia Calero, del Ipvce, tenía idea de preparar a muchachos de secundaria básica para presentarlos en concursos de preuniversitario. Entonces mi amigo Carlos Manuel Hernández y yo fuimos a verlo y comenzamos a entrenar con él. Ese año, mientras cursaba el octavo grado, participamos en el evento nacional y los dos logramos medalla de bronce. Terminamos, incluso, integrando la preselección nacional.
¿Por dónde le entra la Química al coco?
Si hasta la fecha un total de 19 estudiantes del instituto preuniversitario espirituano han conquistado medallas en eventos de Química es, sin duda, por la paciente y apasionada labor del profesor Agustín, un hombre a quien padres y alumnos admiran, respetan y quieren.
El otro soporte está en Gerardo Manuel Ojeda Carralero, entrenador nacional. “Es muy joven –comenta animado Ernesto Alejandro–, pero tiene tremenda experiencia. Trabaja como profesor en la Facultad de Química de la Universidad de La Habana. Es un apasionado de la asignatura y de los concursos. Es quien prepara a los concursantes, organiza los topes, interviene en la confección de los exámenes, dirige la preselección… y no cobra ni un centavo por todo eso”.
Atenta a la conversación, Vivian Ramírez, la mamá de Ernesto, pide permiso y acota: “Pero Gerardo no es solamente un magnífico profesor de Química; es, al mismo tiempo, un educador integral, un pedagogo que transmite constantemente enseñanzas y valores humanos para toda la vida”.
Cinco días en Costa Rica, el certamen incluye: comprobación teórica con cinco preguntas, tres más en examen de laboratorio, tiempo límite para responder o proceder, cada segundo cuenta, mucha concentración, cautela y seguridad. Al final, los cuatro concursantes cubanos logran medalla: una de oro, una de plata y dos de bronce.
–¿Y ahora?
–Nada…, seguiré preparándome. Quiero seguir concursando en los grados once y doce”.
–¿Y “el viejo”, qué dice?
–Imagínate, es ingeniero químico…”.
–¿Tienes pensado ya lo que estudiarás en la Universidad?
–¡Claro que sí!: quiero estudiar Química pura.
